-Pero ¿quiere decir usted, señor –dijo Peter-que podría haber otros mundos, aquí mismo, a la vuelta de la esquina, como este?
-Nada es más probable-dijo el profesor mientras hablaba para sí mismo-. Me pregunto qué les enseñarán en esas escuelas.
C. S. Lewis, El león, la bruja y el ropero (Las Crónicas de Narnia)
Desde las sociedades más antiguas, la humanidad ha creído en otros planos de existencia, hogares de dioses o de los espíritus, como por ejemplo el cielo, el infierno, el purgatorio etc. En un intento de explicar dónde podría estar localizado el cielo, algunos teólogos explican que Dios vive en un plano dimensional más alto. Es sorprendente que si existieran dimensiones más altas, serían posibles las propiedades que se les atribuyen a los dioses.
La idea de los universos paralelos se ha convertido en uno de los temas más discutidos de la física teórica, en donde lo que está en juego es el significado de la propia realidad. En la literatura científica se discute sobre tres tipos de universos paralelos: a) el hiperespacio, o dimensiones más altas, b) el multiverso y c) los universos paralelos cuánticos. Actualmente, nuestra tecnología es demasiado primitiva para revelar la presencia de estos universos paralelos. Por lo tanto demostrarlo es una imposibilidad clase II, según Michio Kaku, 2009 (P.19), se necesitan tecnologías situadas en el límite de nuestra comprensión del mundo físico que hoy son imposibles pero que no violan las leyes de la física conocidas.
Si se analizan los últimos siglos en física uno de los logros más importantes del siglo pasado fue resumir toda la física fundamental en dos grandes teorías: la teoría cuántica y la teoría de la relatividad general de Einstein. Es notable que juntas representen la suma total del conocimiento físico en el nivel fundamental. Estas teorías son opuestas en todo: utilizan matemáticas diferentes, hipótesis diferentes e imágenes físicas diferentes. Según Michio Kaku, 2009 (P.279), es como si la naturaleza tuviera dos manos, y ninguna de ella supiera lo que hace la otra. Además, cualquier intento por unir estas dos teorías ha llevado a respuestas absurdas.
Todo esto cambió desde que se conoce la teoría de las cuerdas, que establece que las partículas subatómicas como los electrones, protones, bosones de Higgs, etc. son diferentes vibraciones de una cuerda. Esta teoría ha sido clamada como una teoría del todo que podría unificar la gravedad con la teoría cuántica. De acuerdo con la teoría las partículas solo pueden vibrar en diez dimensiones del espacio-tiempo.
Nuestro universo es, por su puesto, tetra-dimensional, con tres dimensiones de espacio y una de tiempo. Esto significa que las otras seis dimensiones deben haber colapsado, o estar enrolladas, de algún modo. Además de estas dimensiones más altas, hay otro universo paralelo predicho por la teoría de cuerdas, y este es el multiverso.
Todo el universo y nosotros los seres humanos incluidos en él, está hecho de partículas elementales que interactúan entre sí y se agrupan formado todo lo conocido. Los seres humanos podemos considerarnos como imanes vivos ya que nuestras partículas elementales (electrones y protones) están en movimiento. Todo es energía y de acuerdo a la física clásica todo electrón en algún momento debe colapsar chocando con su núcleo ya que está sometido a una fuerza eléctrica de atracción constante lo que lo llevaría a ir perdiendo energía y finalmente a desaparecer en un choque con su núcleo, pero esto no ocurre y entre las teorías modernas de la física que quieren dar una explicación a este fenómeno está la teoría de las cuerdas, que establece que cada electrón interactúa con dimensiones desconocidas por nosotros, en donde gana energía para seguir girando y el universo seguir existiendo.
Bibliografía
Michio Kaku (2009): Física de lo Imposible. Random House Mondadori, S. A., Barcelona.
Stephen Hawking (2010): El Gran Diseño.