miércoles, 8 de febrero de 2012

Materiales de apoyo a los estudiantes para una docencia universitaria de calidad
Marsh (1987) llegó a identificar nueve rasgos de la enseñanza de calidad y el primer rasgo fue el interés y la relevancia del contenido. Según Zabalza (2003) uno de los puntos básicos de la calidad radica en la capacidad de los docentes para pasar de mero explicador de los contenidos de la disciplina, a guía del proceso de aprender que sigue el alumno. Esta función orientadora se puede ejercer directamente en el desarrollo de las clases, o indirectamente a través de materiales de apoyo elaborados explícitamente con esa función.
La importancia de este tipo de material de apoyo se incrementa cuando debemos trabajar en un contexto de clases con una cantidad numerosa estudiantes. Esta situación ha supuesto una mayor separación entre la enseñanza y el aprendizaje. Las posibles deficiencias en la comprensión de los temas tratados tienen una solución compleja en los grupos grandes. En la medida en que no siempre es posible llevar a cabo un contacto personal complementario con nuestros alumnos, las debilidades de las presentaciones magistrales se hacen significativas. Por eso los materiales de apoyo cumplen esa función que complementa el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Según Zabalza (2003) los aspectos que deben considerar los docentes en relación a la evaluación de la calidad de los materiales de apoyo que se utilizan como complemento para propiciar aprendizajes significativos en los estudiantes, son los siguientes:
1)    Si se ofrece algún tipo de material de apoyo al aprendizaje y si el material está disponible para todos desde el comienzo del curso.
2)    Si la guía posee una estructura clara y fácil de seguir; si posee una organización bien adaptada a las características de la materia; si resulta agradable y estética en su composición.
3)    Si señala y justifica el modelo de trabajo que pretende desarrollar el profesor.
4)    Si contiene actividades prácticas.
5)    Si aporta indicaciones con respecto a las dificultades que hemos percibido en los estudiantes en cursos pasados.
6)    Si aporta actividades de autoevaluación para que el estudiante evalúe su propio proceso de aprendizaje.
7)    Si aporta indicaciones de cómo prepararse para las diferentes evaluaciones del curso.
8)    Si ofrece fuentes de información accesibles y algunos consejos para hacer más efectivo su uso.
9)    Si se aporta un portafolio de materiales que se utilizarán en la disciplina.
10) Si se propone algún tipo de estrategia de recuperación o refuerzo para los estudiantes que presenten problemas de aprendizaje en algún momento del desarrollo del curso.            

Es importante destacar que estas guías son más precisas en los primeros años de la enseñanza universitaria y van haciéndose prescindibles a medida que los estudiantes asumen su propio estilo de aprendizaje, por lo que los materiales de apoyo deben ser más explícitos y orientadores en los cursos iniciales y más reflexivos y problematizadores en los cursos superiores.
Bibliografía
Marsh, H.W. (1987): “Students’ evaluations of university teaching’ research methodological issues, and directions for future research”, 11 (3).
Zabalza, M. (2003). Competencias docentes del profesorado universitario calidad y desarrollo profesional. Ediciones Narcea, S.A. España. P.182, 186-188.
                                                                                                                                   
         

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