viernes, 4 de febrero de 2011

Mis Creencias Sobre el Proceso de Evaluación

Identificar y sistematizar las tendencias del desarrollo de la evaluación de los aprendizajes constituye un hito en el trabajo orientado a perfeccionar la práctica evaluativa, siempre y cuando se enmarque en la reflexión y toma de decisiones inherentes a toda labor de mejora de la enseñanza. Esta reflexión procura una aproximación a esta temática usando como referencia mis prácticas docentes.

En los departamentos de Ciencias Básicas y de Ingeniería Electromecánica por ejemplo en la enseñanza existe una evaluación con más del 85% de la calificación final basada en exámenes teóricos de los conocimientos transmitidos a los alumnos.

Me pregunto ¿Qué hacer con los cursos de técnicas de evaluación tradicional que se dictan hace más de 30 años en nuestra institución? Reflexiono diciendo que evaluar no es una técnica general que puede aplicarse a cualquier forma de enseñar, ni a cualquier área del conocimiento.

Al contrario de lo que se hace en la enseñanza tradicional, que empezamos por explicar el principio o concepto científico para luego ilustrarlo con un ejemplo o con problemas modelos que los alumnos deben reproducir con variaciones a través de un multitud de ejercicios semejantes, debemos reflexionar y adaptar los principios de la enseñanza cognitiva que dicen que los conceptos y principios de la ciencia no se exponen a los alumnos antes de que ellos mismos se interroguen por la solución a una situación problemática extraída de la vida real que cuestiona sus ideas preconcebidas sobre el tema y que los coloca en la posición de pensadores que conjeturan y ensayan posibilidades sobre la misma situación problemática con la que se inicia la enseñanza.

El profesor debe ser un agudo observador de cómo piensa el alumno, con qué ideas e instrumentos representa el fenómeno, cómo lo aborda e indaga su comprensión. La conversación del profesor no debe ser prefabricada, tiene que ser directa y libre, y seguir al alumno en su búsqueda imprevista, hasta encontrar con perspicacia en cada alumno una nueva propuesta acerca de la situación estudiada. Las preguntas del profesor no deben guardarse para el final sino que deben formularse cuando se observa el proceso, para que el alumno prosiga o recapacite. El orden de las preguntas del profesor es importante, dependen del nivel de desempeño alcanzado por el alumno en el tratamiento del problema, y debe cuidarse de no inferir, condicionar o sugestionar al alumno a favor o en contra de alguna solución prevista por él. Hay que interesar y estimular al alumno en su búsqueda, en su intensión de hallar su propio camino sin pretender reemplazarlo, desviarlo o sobrepasarlo.

No obstante, el profesor puede reflejarle al alumno sus propias propuestas o conjeturas mediante palabras, preguntas, contraejemplos o experiencias, que les permitan extraer las consecuencias de sus propios argumentos para que recapacite o confronte su propio punto de vista ante la presencia de otras miradas, la del profesor y de sus compañeros de grupo o de equipo de trabajo. Así puede el alumno en medio del diálogo, avanzar y progresar en la elaboración de conceptos más complejos sobre la realidad estudiada.

El profesor debe promover nuevos niveles de conocimiento significativo en sus alumnos en la medida en que, al estimular y desatar en cada alumno su actividad pensante, logre descifrar el recorrido del pensamiento que esboza al pensar en el problema formulado desde el principio, y logre suministrarle pistas, o umbrales cruciales por lo que debe pasar, cualquiera que sea al camino escogido. Es decir, el profesor debe procurar que el alumno aprenda a autorregular y a autoevaluar su propio trasegar, su propia búsqueda, su propio aprendizaje.

Las primeras secciones de cada tema deben proporcionar al profesor una especie de evaluación inicial o diagnóstico que sirva de punto de partida de todo el proceso de enseñanza.

Evaluar no es una técnica general y abstracta sino una actividad ligada a la enseñanza, que requiere anticipar los probables nodos de sentido o encrucijadas mínimas por las cuales el alumno tiene que pasar de forma secuencial para ubicar en cada uno un centro de observación especial, una mayor atención del profesor y del alumno que les permita detectar si el proceso de aprendizaje es promisorio y bien encaminado, o si por el contrario, anda perdido y es necesario invitar al alumno a enfocarse mejor, recordándole la pregunta inicial y reconviniendo con él el sentido del problema a cada paso. Hay que observar que la evaluación se realiza sobre lo que el alumno alcanza respecto a su logro anterior, sobre la dinámica de cada alumno hacia su propio progreso en el dominio del tema; la evaluación es una dimensión de la enseñanza que permite que esta se reconsidere, se rediseñe y se reorganice de modo permanente, sobre la marcha del proceso.

1 comentario:

  1. Una reflexion muy asertada sobre el proceso de ensenanza-aprendizaje y la evaluacion. No obstante, esta primer reflexion debia centrarse en dar respuesta a la siguiente pregunta:

    "Al escuchar a mis compañeros referirse a su práctica evaluativa ¿A qué conclusiones he llegado sobre las creencias que ellos tienen de la misma y como estas se comparan con las que tengo?"

    Para hacerlo tenias que comparar las conclusiones de los grupos, leer los comentarios en los blogs y contrastar con tu mapa 1.

    En este texto se expresa lo que debe ser y no lo que es, tanto en el contexto donde te ubicas como tu practica misma.

    Y de eso se trata, contextualizarte.

    Cuando escribes un texto que se publica, debes pensar en todos los lectores de tu reflexion. No soy (y espero que no sea asi) la unica que los va a leer y una persona que no tenga los medios de abrir los archivos y ver los mapas para contrastar, no sabe si en eso fundamentas tu clase o tu practica evaluativa y como lo haces (eso es lo interesante) o esta reflexion se centra en lo que deberia ser.

    Sugiero que en la misma integres el contexto en el que te encuentras.

    Sandra

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